El pasado domingo 3 de mayo no fue un día cualquiera para el taekwondo alcalaíno. Mientras medio mundo estaba ocupado con sus rutinas, en Londres se celebraba el campeonato internacional G3 President Cup, uno de esos eventos donde no aparece cualquiera: cerca de 900 deportistas, con la élite europea y representación de otros continentes. Es decir, nivel serio, no el torneo del polideportivo del barrio.
En ese escenario, el CDM Alcalá Hípica Militar firmó una jornada que ya entra directamente en su historia. El trío junior masculino, formado por Hugo Hervás, Daniel Montoya e Iván Montoya, se colgó la medalla de plata tras una final ajustadísima contra la selección española. Ajustada de verdad: apenas cuatro décimas de diferencia. Lo típico que te hace pensar “si parpadeas, pierdes”.
El subcampeonato no es un consuelo, es una demostración de nivel. Competir contra selecciones nacionales ya es complicado; quedarse a un suspiro de ganarlas deja claro que aquí hay trabajo bien hecho y talento del que no abunda.
Más allá de la actuación por equipos, el rendimiento individual también dejó huella. Especial mención para Daniel Montoya, que logró una meritoria sexta posición entre 46 participantes, firmando además la mejor clasificación española en su categoría. Traducido: no fue un buen resultado, fue un resultado serio.
Detrás de todo esto hay algo que no se ve en las fotos: horas de entrenamiento, disciplina y una estructura que funciona. Víctor Herrera, director técnico del centro, lo resumió con sencillez, dedicando el logro a Juan José Benito y a la afición alcalaína que se desplazó hasta Londres. Porque sí, hay gente que cruza medio continente para animar. Y eso también suma.
En un deporte donde el margen de error es mínimo y la competencia brutal, lo conseguido por este equipo no es casualidad. Es la consecuencia de hacer las cosas como se deben hacer: constancia, exigencia y un punto de ambición. De la que no hace ruido, pero acaba dando resultados.


